TODOS SOMOS NOSTALGICOS AMANTES DE LA LITERATURA VIENDO PASAR NUESTRAS VIDAS COMO LAS PAGINAS DE UN LIBRO EL LIBRO DE NUESTRA HISTORIA
martes, 25 de agosto de 2015
lunes, 24 de agosto de 2015
Los 11 paises con la jornada laboral más corta del mundo
Carlos Slim, magnate mexicano quien llegó a liderar el listado de los hombres más ricos del mundo de la revista 'Forbes', propuso la semana pasada que la semana laboral fuera de solo tres días y con una carga de 11 horas por jornada.
La propuesta de Slim está encaminada a generar mayor empleo sin afectar la productividad. Y es que contrario a lo que muchos creen, pasar más horas en la oficina no es sinónimo de productividad, por el contrario puede significar más costos laborales y mayores tiempos perdidos.
- Holanda: Los Países Bajos se llevan el premio a la jornada laboral más corta con 29 horas semanales. Es tanta la preocupación por la calidad de vida que muchas empresa han preferido, incluso, entregar las tardes de los viernes libres para la recreación familiar de sus empleados. Es común que la jornada laboral sea de cuatro días a la semana, sobre todo entre las madres que trabajan (86% de ellas han tenido horarios reducidos, según estadísticas oficiales). La media de salario anual es 47.000 dólares (33.101.865 pesos chilenos).
- Corea del Norte: En el primer país no europeo del listado y los únicos no europeos junto con Australia la semana laboral obligatoria comienza el lunes y termina el jueves, trabajar el viernes es opcional. Así sus 32 horas obligatorias le convierten en el segundo país con la semana laboral más reducida del mundo.
- Dinamarca: Cuenta con una jornada laboral de 33 horas semanales. Además de las pocas horas de trabajo, Dinamarca destaca por su derechos laborales siendo un modelo europeo en temas de seguridad social y seguro de cesantía. El sueldo anual alcanza los 46.000 dólares (32.397.570 pesos chilenos). El seguro por desempleo se puede extender hasta por dos años.
- Noruega: En este país los trabajadores tienen un mínimo de 21 días pagos de vacaciones y el permiso por maternidad se puede extender hasta 43 semanas. El promedio de horas laborales en la semana es de 33, mientras que el sueldo anual es de 44.000 dólares (30.988.980 pesos chilenos).
- Irlanda: Mientras que en 1983 el promedio de horas trabajadas por semana en el país era de 44, esa cifra bajó a 34 desde el 2012. La media anual de salario en esta nación europea es de 51.000 dólares (35.919.045 pesos chilenos).
- Alemania: Trabajan 35 horas a la semana. se redujo la jornada en 4 horas para que Alemania no viera afectado de manera drástica el empleo durante la crisis mundial que estalló en el 2008 logrando una mejora en la productividad de las empresas. Sí, podían mejorar su productividad. El ambiente laboral es tan bueno que un 30% de parejas alemanas se conoció en el trabajo, según la Agencia Federal de Estadística de Wiesbaden. El ingreso anual es de 50.000 dólares (35.214.750 pesos chilenos).
- Suiza: el promedio de horas que se trabaja a la semana es de 35, mientras que la media de sueldo anual asciende a 50.000 dólares (35.214.750 pesos chilenos). Así este país confirma que altos grados de productividad pueden alcanzarse con reducidas horas de trabajo.
- Bélgica: El Gobierno belga decretó un 'año sabático' para los trabajadores, en el que no reciben su sueldo completo pero sí una ayuda para mantenerse. El promedio de horas laborales a la semana es de 35 y la media de sueldo anual es de 44.000 dólares (30.988.980 pesos chilenos).
- Suecia: La cultura laboral en Suecia está muy marcada por los acuerdos colectivos entre empresas y trabajadores. Un empleado sueco trabaja en promedio 36 horas a la semana y recibe 38.000 dólares al año (26.763.210 pesos chilenos).
- Australia: En el segundo país no europeo del listado se trabaja un promedio de 36 horas a la semana y se reciben al año 45.000 dólares (31.693.275 pesos chilenos). El promedio para trabajadores públicos es de 38 horas.
- Italia: El máximo de horas que por ley se pueden trabajar en la semana es de 40, pero el promedio es de 36 horas. Un trabajador en Italia ingresa, en promedio, 34.000 dólares al año (23.946.030 pesos chilenos) y tiene cuatro semanas pagas de vacaciones al año.
domingo, 23 de agosto de 2015
jueves, 20 de agosto de 2015
Los 20 minutos que cambiaron la historia del Rock!
Cuando alcanza el borde del escenario, mueve el brazo para agitar a los 74.000 espectadores que abarrotan Wembley. Se sienta al piano, toca unas notas breves de calentamiento y ataca la melodía de Bohemian rhapsody. El público estalla. Cuando comienza a cantar y se hincha su vena del cuello parece que lleva una hora en el escenario y está interpretando los bises. Pero no, el concierto acaba de comenzar. Se empezaban a cimentar unos de los minutos más decisivos de la historia de rock sobre un escenario.
Posiblemente ningún otro concierto, ni disco, película o serie de televisión resumió mejor lo que fueron los ochenta que Live Aid, el evento musical que se celebró el 13 de julio de 1985, hace ahora 30 años, para combatir el hambre en Etiopía. En la década del glamour de las estrellas del pop, allí estaban todas. En los años del culto a lo excesivo, nada hubo más grande: dos macroconciertos simultáneos en Londres y Filadelfia, en enormes recintos deportivos, transmitido en 72 países y con una audiencia de 1.500 millones de espectadores (según The New York Times; 1.900 millones según la CNN) en directo por televisión. De aquel derroche de medios no es extraño que saliera la que muchos consideran la mejor actuación de la historia; y la protagonizó Queen.
Freddie Mercury se lució. Lejos de comparecer con aires de divo, Mercury (Zanzíbar, 1946) adopta un aire relajado y simpático, dando afectadas zancadas por el escenario, interactuando con las ubicuas cámaras (llega a abrazar a un ayudante) sin por ello dejar de transmitir una actitud potente, rockera, armado con su característico micrófono-bastón. Parece que está por todas partes: sentado al piano, adoptando poses aquí y allá, cogiendo una guitarra o bajando un peldaño para alentar al público. Y todo con pasmosa naturalidad, como si lo de cantar delante de esa multimillonaria audiencia televisiva fuera algo que hiciese todos los días.
Mercury se ganó al público sin necesidad de soltar speech alguno (el tiempo estaba medido); todo lo más, entabla con los espectadores un juego de cánticos a capella (con giros un tanto surrealistas) y les ofrece uno de los temas: “Esta canción está solo dedicada a la gente maravillosa que está aquí esta noche. O sea, a todos vosotros. Gracias por venir y darnos esta gran ocasión“, dice a modo de introducción de Crazy little thing called love.
Hasta su indumentaria ha quedado como icono de la moda rock star. “Lo que más me gustó fue ver al público sintiéndose parte del show. Cuando cantaba, era increíble”, dijo Freddie Mercury en un documental poco después. “Era el escenario perfecto para Freddie: el mundo entero”, declaró el impulsor del concierto, Bob Geldof, en el libro Freddie Mercury: the definitive biography.
Veinte minutos de delirio Pero no solo fue la avasalladora presencia de Mercury lo que hizo que su actuación pasara a la posteridad. Los 20 minutos que Queen tomaron el escenario (estaba estipulado un máximo de 18 por banda) fueron la sinopsis perfecta de un concierto de rock: baladas, ráfagas cañeras, cánticos para corear. En ese espacio de tiempo Queen interpretaron seis temas: comenzaron con un fragmento de Bohemian rhapsody que enlazaron con sus dos éxitos más recientes, Radio ga ga y Hammer to fall. Entonces Mercury se colgó una guitarra y recuperó ese tema que suena a viejo rock and roll, Crazy little thing called love. Como remate, sus dos himnos: We will rock you y We are the champions. Efectivamente, habían sido los campeones. Mientras algunas viejas glorias se habían juntado sin ensayar, Queen dedicaron una semana entera a preparar la actuación en el teatro Shaw, de Londres, según cuenta el asistente personal de Mercury, Peter Phoebe Freestone, en la biografía del cantante. “Nadie se lo había preparado, excepto Queen”, comenta Pete Smith, coordinador del concierto, en el mismo libro.
lunes, 17 de agosto de 2015
Ni feminismo ni machismo, la igualdad no se consigue diferenciandose en un circulo aparte.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)