martes, 6 de enero de 2015

Reseña #18: Octocefalo.

Titulo: Octocéfalo.
Autores: Sergio Alejandro Amira- JL Flores- I.C Tirapegui- Alberto Rojas- Jorge Baradit- Ángela González- Gabriel Mérida- Sebastián Garrido.
Editorial: SM Editores
Género: Relatos/ Ficción- Fantasía.
Clasificación: Mayores de 15 años.
Valoración: 7/ 10


Ediciones SM reúne en este volumen a ocho de los más reconocidos artistas literarios contemporáneos del último tiempo. Con apasionantes y estremecedores relatos que nos permitirán familiarizarnos con el estilo narrativo de cada uno.
Un par de niñas que descubren la horrenda verdad de su abuelo; una conspiración mortal por parte de los ratoncitos de los dientes; una guerra chamanica que abarca más allá de la muerte; un mesías africano equipado con la más letal tecnología y muchas otras historias tan novedosas como bizarras y escabrosas. Cada relato es la introducción a una historia mucho mayor por parte de cada uno de sus escritores, dando a conocer en este volumen una pequeña muestra de lo que nos espera en sus respectivas historias originales.
De esta manera disfrutaremos de un vertiginoso recorrido por ocho mundos, ocho niveles de perversidad, ocho historias que se entrelazan de alguna manera, siendo su principal factor la fantasía modernista contemporánea, aquella que toma la antigua fantasía tipo Tolkien, la rescata, la renueva, y la adapta a los tiempos actuales. A estos tiempos rápidos en los que mantener la atención del lector es un lujo, pero un lujo que se logra en cada una de las historias que aquí se nos presentan.
En el inicio del trayecto, Sergio Alejandro Amira nos permite disfrutar de un relato más apegado a lo clásico, la eterna batalla entre el bien y el mal, representada en lo que parece ser el fin de una antigua venganza y el inicio de una gran aventura para sus jóvenes protagonistas. Siguiendo con JL Flores y I.C. Tirapegui, quienes insertan toda esta fantasía al mundo moderno, siendo el primero de una temática más oscura y el último más infantil, pero ambos con el toque bizarro y sádico que las une al resto de las historias. Con Alberto Rojas y Jorge Baradit, la realidad se entrelaza a la fantasía de una manera más aceptable y creíble, permitiéndonos darnos el gusto de creer que cada palabra en sus relatos puede llegar a ser realidad, incitándonos a querer vivir una aventura de aquellas proporciones. El estilo de Ángela González se asemeja mucho al de Jorge Baradit, presentándonos el mundo tal como lo conoces, pero a punto de sufrir un cambio de proporciones mayúsculas, por motivos fuera del alcance de cualquier mortal; un relato lleno de desesperanza y desaliento, tal como estos dos grandes escritores saben hacerlo. Finalmente, con Gabriel Mérida y Sebastián Garrido, es la realidad la que parece querer ocupar un lugar en la fantasía, y no viceversa, con una historia donde la esperada llegada de un héroe es lo único que trae algo de esperanza a los habitantes, para terminar con un relato en donde la vida del protagonista está muy lejos de ser normal. Ambos relatos con su toque de sadismo y explicites, siendo el último el que más se diferencia de los demás presentándonos un tipo diferente de horror, el personal, aquel que nos acompaña en nuestro interior, obligándonos a luchar con nuestros propios miedos y debilidades

Un libro que vale la pena poseer, ya sea que conozcas o no el trabajo de estos ocho escritores o seas o no un lector asiduo. Eso no importa. Con este volumen no solo tendrás la oportunidad de conocer el trabajo de estos grandes exponentes del género, sino también la oportunidad de reencontrarte con la lectura, de una manera rápida, envolvente y variada. Con historias cargadas de intriga, acción, y una atrapante trama que las entrelaza entre sí.

Viajes astrales.




Por primera vez en la historia analizan y documentan científicamente los viajes astrales gracias a una mujer que puede hacerlos bajo demanda de los científicos. Un gran paso para la normalización y desmitificación de este fenómeno que muchas personas experimentan de forma voluntaria e involuntaria.
En uno de los tantos empeños por encontrar la ciencia de la conciencia, un grupo de científicos puso bajo el escáner cerebral a una mujer que asegura que puede tener experiencias extracorporales a voluntad. La mujer, de 24 años, reportó que comenzó a tener los llamados “viajes astrales” cuando era niña, durante los “tiempos de siesta” de preprimaria. En lugar de dormir, prefería inducirse una suerte de flotación hacía afuera de su cuerpo físico. Hasta muchos años después se dio cuenta que no todas las personas podían hacer lo mismo.
Los científicos Andrea M. Smith y Claude Messier, de la Universidad de Ottawa, apuntaron que ésta es la primera vez que se estudia a una persona que puede tener este tipo de experiencia bajo demanda, y que no sufre de ninguna anomalía cerebral. Para entender mejor lo que estaba sucediendo, condujeron un estudio de resonancia magnética (fMRI) de su cerebro. Encontraron, sorprendentemente, que el acontecimiento involucraba una “fuerte desactivación del córtex visual”, y en lugar de ello, la experiencia “activaba la parte izquierda de varias áreas asociadas con el imaginario quinestésico” como las representaciones mentales del movimiento del cuerpo.
Esta es la primera vez que este tipo de experiencia ha sido analizada y documentada científicamente. La ciencia sabe que las experiencias extracorporales pueden ser inducidas por traumas cerebrales, privación sensorial, experiencias cercanas a la muerte, drogas psicodélicas, deshidratación y estimulación eléctrica del cerebro; pero nunca a voluntad y en el momento que sea.
Los escaneos muestran que la mujer está pasando por lo que describe. Ello, por supuesto, no significa que su “espíritu” esté saliendo de su cuerpo, pero si sugiere que, como Burroughs apuntó, podemos viajar por medio de la conciencia, que, si está bien entrenada, no necesita vehículo. Lo que esta mujer experimenta, quizá sin realmente saberlo, es una suerte de privilegio evolutivo que podría ejercitar para llevar más lejos. No solamente flotar sobre su cuerpo acostado sino salir de la habitación, visitar otros lugares.
Por ahora este tipo de estudios son muy nuevos y muy jóvenes, pero es posible que las experiencias extracorporales lleguen a asimilarse, estudiarse y hasta cierto punto entenderse (siempre hay un surplusque la ciencia no acaba de integrar), como se asimiló el fenómeno de la sinestesia, que hasta mitades del siglo XX era ignorado